Como no sabias disimular me di cuenta en seguida de que para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos.

Melancolía, dulce melancolía. ¿Como nos sentimos cuando no estamos acompañados?. Desde la cama; dura la noche, mal el momento, siento dolor en mi cabeza... me hago esa pregunta y miles más. Tengo miedo, miedo al rechazo, al no poder decir lo que quiero. Me hace blanda ese momento, siento como si por un instante me quitaran la voz y me quedara muda. Es real, no comprendo lo que sucede y siempre cambio ese momento por otro. Me siento sola, no sola de no estar acompañada, sola por no poder expresar lo que me sucede, sola por querer comprender esos momentos que tanto me sacan de mis casillas. Ando perdida, sin saber que sucede pensando lo increíble que es la vida y la de estados que puedes llegar a tener al día. Te levantas feliz y puedes acabar durmiendo infeliz o tal vez te levantas con un mal día de mierda y acabas con el mejor día de tu vida. Las cosas buenas suceden cuando menos te lo esperas, como las malas. Quieres llegar a ser fuerte, y batir tus miedos, no quieres que nada ni nadie te venza, domino mis palabras y mis pensamientos. Muestras tu carácter más profundo, el cual nunca habías mostrado, y lanzas tus balas y apuntas al lugar indicado, donde tu miedo desaparece como tal viento veloz. Enseguida me dí cuenta de que todo no era la realidad, el miedo seguía persiguiéndome; pensamiento nostálgico que nunca jamás pensé en abandonarlo hasta que vino él y me ayudo. Cierras los ojos, y aprende a ver lo que realmente quieres ver, pero solo por un instante porque al cabo del tiempo tienes que abrirlos y comenzar a sumergirte en tus propios sueños.

1 comentario:

Isabella Salinas dijo...

Sin lo amargo, lo dulce no es tan dulce... y sin miedo, no sabríamos donde está el limite...

A veces simplemente hay que aprender a aceptar lo malo de cada uno y vivir con ello para ser feliz.

Un saludote, y gracias por seguirme =)